“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos.
Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.
El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos
en el lugar que nos compete. Vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus ordenes. Nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas".
José Saramago
Neurastenia.
Explorando las ideas increíbles que surgen desde el comienzo de su pensamiento, redescubre mil maneras de transmitir a través de escasas, escuetas y repetidas líneas lo que piensa que siente cuando cree tener la sensación de hacerlo, y esto no es más que una manera de seguir atando cabos sueltos a la sinrazón que la gobierna a veces en el fondo de algo que está gestado, que la va guiando y cuyo designio aún no logra comprender.
En abstracción prefiere la copa muy verde de un árbol bien vivo, en el medio del bosque o campo, también podría ser mar y arena, conectando su materia con los sonidos de la naturaleza… pero la realidad la trae de vuelta a una sala blanca, ornamentada en naranja y varias de sus gamas, recostada en un diván, con preguntas mirando el techo, respondiéndole a los cuadros, mientras la escucha una profesional.
Neurastenia que ahoga toda posibilidad de conciliar; y presiente, o se imagina, que si decide soltar puede que solamente el vacío le toque atrapar, porque aunque hay cosas que raramente se enseñan, nadie la educo en el arte de dar sin esperar, improvisa y le duele, porque se entrega y entiende que su entrega es a la mitad.
Va por un camino que se muestra híbrido, aquel que se presenta bajo los pies que lo transitan, y sigue sin pensar en sentir nada más allá de lo que esta acostumbrada a vomitar, ni pretende admitir, porque no sabe y le cuesta reconocer, si son realmente sus pies aquellos que pisan las baldosas causalmente mal colocadas que salpican para luego poder aprender a limpiar; como tampoco sabe si esa es la contienda a la que se tiene enfrentar, para la cual fue enviada y se debe preparar, desde la soledad del nacimiento hasta la soledad del tiempo final. Llora y se aferra a lo tangible, sabiendo que otras mentes no se pueden controlar, ni las distancias, ni las circunstancias, como tampoco el hecho de quienes realmente van a quedar.
Será que siente que el tiempo se le va de las manos y no logra encaminar esa lucha que pretende no sea en vano, cuando descubra por que luchar, mientras resiste y sigue respirando aire a soledad en soleadas primaveras. Será también que por las noches la destapan pesadillas dejándola desnuda, con frío y con el miedo a convertirlas en realidad. Miedo a lo que va a pasar si arriesga a ganar… si de una vez por todas elije ser ella en medio de tantos otros "ellos" que caminan a la par.
¿Será que así fue siempre ella, única, pero paradójicamente repetible en la inmensidad?
Yani
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