Disfrazaste y ayudaste. Acompañaste etapas, pero especialmente una. Tengo las secuelas aún de una lucha interna, de mares revolucionados, de paisajes con imágenes devastadas, distorsiones.
Limia, tomé tu mano y me quedé de vos únicamente lo que podía expulsar por necesidad, por aceptación, por mecanismo… por compulsión.
Sé que a veces queres volver y ocupar tu lugar, pero estas prohibida acá, porque pienso que esto es lo mejor y aunque estaba bien con vos, sabía y se, ahora con más certeza, que sos letal.
Lo pobre que podes darme es la única satisfacción del momento, del minuto después. Al segundo siguiente la culpa se adueña por saber que me estas matando y yo te estoy ayudando.
Yani - ex limica-
No hay comentarios:
Publicar un comentario