Bienvenidos a este espejo... una parte de mi mundo

martes, 30 de agosto de 2011

Pour toujours dans le temps…


                                                    Hago piruetas sobre la cuerda floja que flota sobre el abismo que existe entre vos y yo. Todo es oscuro y resulta ser poco extraño, si se vuelve el tiempo atrás, retrocediendo los peldaños que nos trajeron hasta acá.
                                                    Castillo que fue construido en un mundo de fantasía que se desmorona lentamente. Tan lento como las ganas de cuidarlo.
                                                    Podría pensar y darme cuenta que no es necesario pintar, ni quitar, la venda de que no tengo si confirmo el sentimiento.
                                                    Supongo que me resta esperar… esperar a que todo pase, que algo quede y que el deseo se renueve..
                                                     Planto bandera acá, con mis dudas y certezas de hacerlo correctamente acá…
             Pero antes aclaro….
                                                    Prometer que nunca más sería una falacia. Palabras al viento fueron las que sobraron cuando lo único que quería hacer era pedirte disculpas. Palabras al viento y de nadie más fue lo que te dije y repetí, ignorando así que posiblemente podría estar en algún momento recordando sin querer.
                                                   Aclaro, sin querer sería queriendo, como o por evasión. No sos vos, soy yo.
                                                   Antes de cruzar la puerta quiero que sepas que aunque se que no vas a volver,  espero que aparezcas. Chau, pero primero, antes que nada, no te olvides de las palabras que nunca me escuchaste hablar, esas que no voy a repetir por no haberlas dicho.
                                                   Silencio, corto y directo que amaza la bronca que contengo por no echarte, porque no puedo, porque ya me dijiste que te vas.
                                                   Digo hasta siempre... se que en el recuerdo no existe el tiempo.
            Dulces sueños que no tienen dueño....
                                                   Mentiras que gustan y asustan. Mientras tanto juego a cuidarme de mil daños y a curar las heridas que no dejó ningún extraño… extendiendo las manos, soñando despierta, observando las hadas que llenan de brillo algunas muchas lágrimas que se no se pueden ocultar…  
            Felicidad... 
                                                   Saberme en la piel, buscarme en la mente, dar batalla a la razón para encontrarme en el corazón… y finalmente liberar el alma.                                                                                      
           Camino....
                                                                                         Yani

domingo, 28 de agosto de 2011

Limia


        Disfrazaste y ayudaste. Acompañaste etapas, pero especialmente una. Tengo las secuelas aún de una lucha interna, de mares revolucionados, de paisajes con imágenes devastadas,  distorsiones.
         Limia, tomé tu mano y me quedé de vos únicamente lo que podía expulsar por necesidad, por aceptación, por mecanismo… por compulsión.     
         Sé que a veces queres volver y ocupar tu lugar, pero estas prohibida acá, porque pienso que esto es lo mejor y aunque estaba bien con vos, sabía y se, ahora con más certeza, que sos letal.
          Lo pobre que podes darme es la única satisfacción del momento, del minuto después. Al segundo siguiente la culpa se adueña por saber que me estas matando y yo te estoy ayudando.                        
                                                                             Yani - ex limica-

Mentes débiles


                           Si se elije ver cierta realidad como un tablero de ajedrez  no llegarían ser peones (tristemente), ni a observar las jugadas. Realidades que tocan, que en la diferencia a algunos conforma y a otros invade violentamente. Segmento que crece esperanzado, que imagina llegar a algún sitio y que termina fumándose los sueños;  desencantados  en lo propio,  no pudiendo reconocerse en lo ajeno. Resto de la evolución de unos pocos (si puede llamarse evolución).
                            Como muchedumbre, siguiendo los pasos planificados por otros, preparados para la nada, para lo que aquellos quieren y ellos no ignoran. Puestos en marcha para dejar de ser obstáculos, sin siquiera poder ser larvas; mendigando respeto a través de palabras llenas de silencio, y hasta a veces remordimiento, que equivalen a todo y que no justifican la nada.
                             En algún lugar, en este momento hay ojos impregnados de ilusiones, existencia de naturalidad maravillosa. Pero que infelizmente, para algunos, se desgasta con el tiempo y se moldea, según la coyuntura, bajo manos opresoras. Hay quienes los llaman casos perdidos, que ignoran su existencia, o cruelmente discriminan.
                             Mentes débiles, aquellas que cohabitan  en la realidad, que construyen los esquemas para destruir, desgastando los lazos de solidaridad. Mentes débiles aquellas que como pueblo se dejan dividir para que otro, pasajero, con hambre de historia mal ganada (pero bien paga), reine. Me pregunto, son mentes débiles… soy mente débil o puede resumirse en pobreza de espíritu. Bajo qué parámetro se mide y cuál es la justicia que equilibra la balanza?

martes, 16 de agosto de 2011

Racha de besos con algo parecido al amor.


          Así estamos. Los dos sin los dos, acompañando nuestra ausencia, intentando rescatar el deseo para encontrarnos, aún pisando caminos diferentes.
        Así estamos. Buscando sostenernos el uno al otro a sabiendas del proceso inacabable del auto - conocimiento, intentando creer cada uno por su lado que en el propio interior se encuentran las respuestas.
       Así fuimos fijando el momento del encuentro, dándonos la espalda y simultáneamente viéndonos la cara, y por el reflejo, reconociéndonos espejo, casi sin ocultar nada… esperando la salvación.
                                                                                Yanina

Lapso mohíno


       Simplemente no puedo culparte. No debo, ni quiero, viajar al pasado desarmada y sin escudos.
        No pretendas que no sienta, ni intentes educarme en el arte del amor. Es como siempre dicen “El corazón entiende razones que la razón no”, y fue eso lo que me dijeron tus ojos, algo que solamente vos sabes.
        No son tus dientes los que desgarran mi conciencia, pero puedo decir que son tus fantasmas los que asustan mi mente.
        No me dejes, ni permitas, que con el lápiz intacto del hoy llene de palabras una hoja tuya incompleta del ayer, porque no lo voy a poder hacer. Yo tampoco se a veces quién soy ni a dónde voy, sólo se que estoy y que soy mi único enemigo.
        Y se también que cuando no estas conmigo lo único que me resta hacer es extrañarte. Simplemente no me voy porque no quiero. Porque quedarme es el deseo. 
                                             Yani

sábado, 13 de agosto de 2011

Chau a la creíble historia del Dr. Castillo.


Hola:
       Quiero que sepas que te entiendo, pese a todo. A mí en algún momento me pasó, y aunque la verdad no fue con vos, te confieso que conozco ese sentimiento.
       ¿Sabes? Algo hasta hace unas horas no me había pasado. El otro día sonó el teléfono, estábamos los dos discutiendo sobre el valor de un vino que compraste en los chinos y corrí desesperadamente a atenderlo (supongo que no quería escucharte aunque tuvieras razón). Tendría que haber entendido el por qué del gesto de tu cara, el llamado fue equivocado te respondí, ¿te acordás? Desde ese momento me pregunté por qué nuestra casa era insistenentemente una oficina a la cual llamaba la misma persona siempre preguntando por un tal Dr. Castillo.
        Aquella noche teníamos pensado comer una picada que al final no comimos por acostarnos temprano y enojados, habíamos abierto el tinto que compraste, el mismo por el cual discutimos, el que degusté de a poquito en estos días y el que terminé esta noche, por cierto, mientras te escribía las primeras líneas.
       Antes que nada, o después de todo esto, quiero contarte que las cosas por acá comenzaron a tomar color ya que se hizo la luz, supongo que no está para nada bien borrar con el codo lo que se escribe con la mano. Yo tendría que haber entendido el por qué de tus ausencias, antes de reprocharlas de muchas e insoportables maneras. Podríamos habernos sentado a discutirlo primero, al fin de cuentas lo único que nos debíamos era respeto.
     Ahora estas durmiendo angelicalmente y no es mi intención perturbarte el sueño, se que te cuesta conciliarlo y supongo que más en estos tiempos. Es primero por mí, y después por eso, que decidí no despertarte haciendo algo muy parecido al escándalo.
     No te voy a negar que algo de esto había sospechado (y hasta negado), sólo que no sabia que podía ser para tanto.
     Podría elegir otra manera más frontal para admitirlo, y llevarlo a cabo, pero no siento que después de todo te merezcas tanto, y esto, en este momento, te aseguro que para mí es lo más sano. Te libero un poco el camino para que le rindas cuentas a tu razón y a tu conciencia.
     Me voy. Ahora sólo me llevo las llaves del auto. Igual no te preocupes que mañana a la tarde lo podes arreglar todo con mi abogado.
                                              
                                                                                               Tu pronta ex esposa.

PD.: Me parece que te olvidaste, pero seguimos con la misma línea de teléfono en casa y evidentemente no te importó encontrarte para contarle que te robaron el celular y que casualmente no te dieron el mismo número. Ella llamo hoy para darte la noticia y me lo contó todo. Felicitaciones Dr. Castillo, vas a ser papá.
                                                             Yanina

miércoles, 10 de agosto de 2011

Princesa Julieta


         Sin ser Julieta, aunque pretendiendo, comencé una búsqueda incansable de Romeos por un tiempo, y si bien en estas épocas el príncipe no existe y ni siquiera puede ser puritana esta princesa, improvisé una obra en la cual era princesa Julieta coleccionista de trofeos.
           De historias encantadoramente encantadas, que no fueron sacadas de un cuento de hadas a las cuales defino como batallas, es que llevo estas marcas que por momentos me caracterizan. Puedo decir que es mucho lo que conseguí, pero es más lo que me desvanecí en el camino a lo que hoy llamo casa, un lugar de cuatro paredes, vacío y desolado y que solo cuenta con una repisa llena de soldados enchapados en lata, que perecieron en algunas de mis guerras, a los que lustro de vez en cuando, cuando creo que soy grande para jugar con muñecas. Cínica Julieta, una princesa que prefiere soñar pesadillas a estar de rodillas.
            Pobre de esta, mi princesa Julieta, que se cree muy bien el cuento en el que nada sucede y todo parece ser un perfecto recuerdo, que atesora soldados que en realidad no murieron, sino que los mismos, simplemente se fueron en busca de otros reinos.
            Pobre de Julieta, mi princesa encantada, que no vive en un cuento de hadas y que espera a que la despierten con un verdadero beso en esta vida. Qué lástima, mi princesa Julieta, que te lastimes antes de decir “te quiero”, que prefieras romper los deseos o cortarte los dedos antes de poder tocar los sueños por miedo a perderlos.  Que triste sería, mi princesa Julieta, que cuando inevitablemente se descascare tu máscara hayas perdido tus alas y no puedas volar libremente en otro perfecto cielo.

                                                                                        Yani

domingo, 7 de agosto de 2011

LLamame…

     Llamame como quieras, pero hacelo. O llamame si queres en sueños, te cuento que en los míos ya sos amo y dueño. 
         Llamame cuando quieras, yo te espero, mientras tanto vivo y muero en tu ausencia que no es más que tú presencia en mis recuerdos.        
         Llamame si lo necesitas, o simplemente si querés hacerlo, pero no te olvides de llamarme porque sepas que permanezco. 
          Llamame aunque la única palabra que provenga sea del silencio, llamame por llamarme olvidando el medio… Yo estaré a tu lado, cuando tus deseos, sean tan intensos que quieras hacerlo.  
                                        
                                                                                       Yani  

Alguna vez....

Llamado en espera…
                   Te fuiste sin dejar marcas, solamente quedaron algunos interrogantes a los que no pongo en el estante de “sumamente importante” y buenos recuerdos que en el presente no son añorados, pero que en definitiva son un placer rememorar, generalmente cuando me toca regar el silencio o cuando frases fuera de lugar destierran alguna que otra ilusión.
                   Podría decir que puede, pero en un acto de  sinceridad voy a decir que es. Es querer proteger a los peones en un tablero de ajedrez. Es un vuelo al ras del suelo cuando da miedo la altura y la velocidad. Es meterme en una cueva para no mojarme con la lluvia esperando a que pase lo que pienso que es una tormenta. Es la pobre idea de aferrarme a lo que ya no está por miedo a perder aquello que me gustaría ganar, que no es un premio aunque apremien las ganas.
                   Es la triste realidad de quien no encuentra o no da en el clavo y comete los errores de siempre, quien no supera algunas cosas, de quien quiere demostrar a su propio ser algo que es la nada misma, de quien piensa en forma egoísta, y aunque no genere más dolor que el propio juega con el resto, aunque ese resto simule ser el todo y no quiera lastimarlo.

                   Marqué tu número. No fue por error, simplemente quería tener la seguridad de que el mundo no había cambiado, y que como siempre, vos seguías sin estar ahí para mi, lo que antes no era tan así.

                                                                                         Yanina.

Viví el presente (para no pensar en nada)

                    En la debilidad algo se encendía al punto de causar miedo. Las historias oscuras corroían la mente de este asesino por encargo, y  hacían que en fases de paz se generen guerras. Víctima del propio cinismo, buscando excusas como siempre. Así estaba este suicida.
                    Historia repetida por compulsión y a la vez diferente por el reconocimiento. Fue de esta manera todo absolutamente planificado, como quien se va preparando… Ahí estaban la victima perfecta y el homicida ideal. El veneno letal ya corría  en las venas… sucio amor que traería el placer mezclado al dolor por neurótico.

                    Escapó del encierro rasgando su cuerpo, aquel “suyo” que puede no le pertenezca, avanzando sobre alambres de púa, generando así nuevas heridas que dejarían sus marcas, reviviendo en carne viejos estigmas. Con la coraza oxidada, erosionada por los tiempos. Podía ser agua convertida en hielo o una simple marioneta de su propio fuego.

                    Se encontró frente a dos caminos… aquellos famosos del bueno o malo, el de quedarse o irse, locura o cordura, frenesí o pasividad, el de “ser o no ser”. Existir, y detrás, justo ahí nomás, el abismo. Se preguntó si estaba preparado para el albedrío… garantizó que algo había aprendido y varió. Redimió.

                                                                                                       Yani

Entre recuerdos.

  El tiempo dirá que va a ser de las vueltas en esta vida. Si tocará el reencuentro, o sólo un espacio en el baúl de los recuerdos hasta que se oxide la llave del candado que los protege. Será por eso que dicen que hay que disfrutar de cada instante, porque como las personas, cada uno de estos es único e irrepetible...
             Ella enfatiza en algo que todavía no encontró para correr el riesgo y sentir el vértigo de estar viva. Quiere dejar de ser un ente que transita por las calles.
             Supone, como le dijeron en algún momento, que los propios fantasmas se enfrentan una vez liberados. Es así que rememora lo vivido intentando comprender y dar vuelta la página. Pero tuvo un sueño y el estaba ahí,  seguramente porque lo pensó como antes alguna vez, eso ya le había pasado. En esa historia volvían a verse. Todo seguía tan igual y diferente, como suele ser de vez en cuando.
             Será que no fue el tiempo, o fue el tiempo del desencuentro,  como  quiera que se llame a eso que los encontró y los perdió en el espacio, que los dejo seguir con sus vidas.
             Tarde se dio cuenta, ella, que en sus besos había amor, un amor que no supo,ni tuvo el placer de sentir en forma sana (si es que era amor). Recuerda  a aquel, a su paso cansado, su miopía, sus dedos lánguidos, su pelo, su piel blanca, su humor, sus invitaciones, sus enojos, su nudo en la garganta. Su pecho. Ese instante en que sabe que sintió a aquella persona.
             Ella quiso encontrarlo para darle las gracias de haber sido el en ese momento, en ese lugar. Agradecerle a sus ojos y a sus manos, también a sus palabras firmes de valor y a sus silencios. Agradecer a la vida, al tiempo y al destiempo. Simplemente agradecer.
                                                                              Yani... 
       ♪♫“Por eso cuando el tiempo hace resumen y los sueños parecen pesadillas regresa aquel perfume de fotos amarillas 
y aunque se que no era la más guapa del mundo juro que era más guapa, más guapa que cualquiera… 
pero quiso quererse enamorar como una rubia del montón 
y que yo la sacara de la calle de los besos sin amor…”♪♫ (Joaquín Sabina)

Un mambito por ahí nomás…

                                                  Las palabras vuelan con el viento, también pesan cuando van acompañadas de hechos; las promesas pueden o generalmente tienen fecha de vencimiento. La vida va más allá y las cosas definitivamente son más simples (si así se quiere). Miles de mañanas buscando la decimoquinta excusa para no escuchar mis gritos.
                                                    Di mil pasos para llegar hasta acá, miré y más de una vez la luz del sol me encandiló.
                                                    Puede que el adiós sea doloroso, a veces es necesario… te estira unos centímetros. No quedan ausencias de lo que nunca tuve, son los caprichos, es la ternura escondida… es la gratitud de haber amado.
                                                   Siendo mujer en un loco loco mundo, en razones de infinita consciencia, filosofando en interiores de la mente, pero sintiendo a través de la piel hasta conmover el alma.   
                                                   Puede que la vida pegue duro, es ahí cuando se pone a prueba el  conocimiento y se muestra la fuerza. Que sea el impulso para seguir avanzando en el camino.

                                                    Hay miles de mañanas, en que quizá, la enfermedad sea la cura.


                                                                                                           Yani 2008


Porque sea lo que sea de antes en más…

                                                                         Los brazos del reloj giran lento, el tiempo parece, en mis días, tener el peso de muchos caminantes cansados de buscar.
                                                                         La historia aún no tiene final, sólo puertas abiertas que intento cerrar de vez en cuando, cuando se cierran los ojos o se apagan las ganas.
                                                                          La princesa no tiene príncipe, quienes pretenden ser soberanos de reinos inexistentes no muestran sus mejores armas, sus luchas no son tales.
                                                                          Así puede que comience todo, como a lo mejor comienza siempre…
                                                                          En una noche de verano arribaste en mi puerto. Sin nada de milagros el universo conspiró para que te viera. Y fue así que giré mi vista en tu forma y divisé tu figura, confundiéndote entre la multitud.
                                                                           Trajiste a mi el sentimiento del hastío, pocas ganas tenía de escuchar aquellas palabras tuyas de convencimiento por tus absurdas ganas de tenerme cuando, por esos tiempos, me había perdido en el camino a casa.
                                                                           Intentar construir en medio de derrumbes, rescatando algunas palabras de pobre aliento en momentos de golpes bajos, era tarea innecesaria; cuando las historias tienen rumbo incierto y carecen de sentido, cuando las manos tocan la nada.
                                                                           Sin rituales se encendió lentamente un fuego de débil llama que ya extinguió… Y aunque me mires a los ojos es difícil descifrar lo que pienso.
                                                                           Puede que sea mucho lo que digo, pero más aún es lo que callo.

                                                                                           Yani 2007

Mensaje en una botella

Siguiendo con el vino tinto…
                                                   Aquel fino vino que degusté, duró lo que duró.  Ahora sólo queda una botella vacía y el dolor por la resaca. Podría elegir no tomar más de ese tinto… que por cierto no quedó. Podría pensar en no caer en la tentación, al menos, en la tentación de querer romper esa vacía botella…

                                                  Fue así que cerré la puerta, tome un abrigo y dispuse caminar en busca de ayuda. Hacía frío y las filosas palabras en off  resonaban en mi mente, eran tantas que no podían distinguirse. Fue en ese momento en que el miedo se apoderó de la situación, me perdí en la confusión y me encontré mucho después de caminar, en un cuarto oscuro sin puertas ni ventanas, estaba sola.
                                                 Abrazada a mí y con la cabeza gacha no hacía más que llorar y esperar en un panorama desesperanzador. Se coló un grito por ahí y ni siquiera le siguió el eco de la desolación, sentí el dolor. Pasaron días sin comer ni dormir, hasta “aquel día” en que aún a falta de fuerzas empecé a golpear las paredes impensadamente y descubrí que eran débiles porque después de seguidos golpes algo comenzó a rajarse.
                                                Nuevamente el miedo como estado a raíz de temblores y ruidos a cosas resquebrajándose, sin poder sostenerme, sin entender nada de lo que estaba pasando pero sintiendo que lo duro se convertía en blando. Cerré los ojos y en posición fetal espere a que suceda lo inevitable. Un deja vu, me encontré caminando.
                                               Esta vez con pasos rápidos y de brazos cruzados, enojada, miraba mis cordones desatados, esperando tropezar y caer con ellos. Era tanta la porfía, que no caí en la cuenta del tiempo perdido dando vueltas de manzana, siendo que había salido en busca de ayuda, no quería romper mi botella vacía. Me senté en un canterito para acordonar, y una vecina que, deduzco, me vio pasar varias veces, se acercó a preguntarme si había perdido algo. Mi respuesta automática fue un si, seguido del silencio mirando al otro costado. Me prendí un cigarrillo y lo fumé, cuando di vuelta la señora ya no estaba, aunque todavía podía sentir el calor de su mano en mi hombro. Tomé la decisión de seguir.
                                               Esperando a cruzar la calle, veía pasar los autos como ideas, me abstraje. Cuando volví en mí, de noche ya, noté que algo  debió haber sucedido a algunas cuadras del lugar porque ninguno de los tantos avanzaba. Las luces comenzaron a encandilarme y el ruido de motores, escapes y bocinas a confundirme. Cerré los ojos, tapé mis oídos y en un desgarrador grito hallé calma.
                                              Por primera vez sentí la paz del silencio, respiré hondo aire fresco; gotas de una reconfortante lluvia mojaban mi cara, extendí las manos para sentirlas en las palmas… luego, aroma a jazmines y a tierra mojada. Naturaleza actuando… limpiando. El tiempo se detuvo en ese perfecto segundo en el que pude sentirme parte de un todo. Abrí los ojos, pero comencé a mirar con el alma.
                                              Volví corriendo a casa de la emoción, en el camino me sorprendió un pensamiento… alguien en otro trayecto quitando los cerrojos de habitaciones frías y sin uso, abriendo de par en par las ventanas para renovar el aire, atesorando con amor  innegables e imborrables recuerdos para poder desprenderse de cosas sin uso y así desempolvar su mente. Bienaventurado aquel que emprende el recorrido haciéndose cargo de la tarea de existir en pos de ser y estar mejor.  
                                              Crucé la puerta, y en ese instante comprendí que tenía que soltar, desbloquear y aprender para rearmarme. Miré alrededor y ahí estaba, la botella vacía tal cual la había dejado. La observé, y comprendí que no me pertenecía, que no debía romperla ni conservarla.   
                                              Fue entonces que tomé lapicera y papel, y me dispuse a transcribir algo que había hecho dedicado a alguien alguna vez,  para ahora darle otro destino:
                  “Creo en el ser que sos,  que tenes la fuerza para estar bien, te creo capaz de utilizarla a tu favor aún cuando sientas que hay viento en contra. Confío en las capacidades que tenes para superar obstáculos... también conozco tu dolor, en algún punto parecido al mío, y la dificultad que pueda surgir al descubrir o aceptar hechos pasados que hacen nacer interrogantes nuevos que van a ser resueltos en el tiempo apropiado. Puede que hoy no estén las respuestas concretas al cuándo, por qué, para qué,  para dónde sigo, qué hago con esto y cuál es la forma correcta de hacerlo, entre otros cuestionamientos. Como también puede que veamos un arsenal de herramientas y materiales para construir bases sólidas en un mundo designado a cambios, y aún así, hoy por hoy, no estemos encajando con armoniosa sintonía. Sea lo que fuere, en cualquiera de los casos, lo bueno y afortunado es saber que las piezas están, como así también la posibilidad de armar lo que sea necesario encajando y sin forzar.                 
                  Con esto no quiero decir nada que no conozcas que quiera y pueda transmitirte. Lo que a conciencia e insistentemente quiero, es hacerte saber que en esta situación que hoy te toca atravesar, que es nada mas y nada menos que la propia vida, por más pesadas e individuales que sean las cargas, voy a estar ahí haciendo el recorrido. Tan simple y profundo como eso, porque elijo estar, porque me das y me doy la oportunidad de hacerlo aprendiendo que así no estamos solos, reconociendo que se puede confiar, modificar, mejorar y por sobre todo sanar”. 
                                                  Armé las valijas decidida a iniciar el viaje después de ese momento tan revelador. Hice un rollito con el papel y lo metí en la botella. En el puerto, antes de embarcarme, me agaché, besé el envase (que ya no estaba vacío sino con otro contenido) y lo deje libre a la corriente.
                                                  Quizá, a alguien le toque encontrar el mensaje de esa botella en alguna orilla…


                                                                                                 Yani

Decisiones

      Lo peor de sentirse una olla a presión es que se da cuenta de por qué es esa olla, que dicho sea de paso suelta la tapa en cualquier momento. Pasando asi por todos los estados hasta llegar al de ebullicion. Siempre le enseñaron a contar hasta diez… algo que nunca aprendió. La cordura se le vuelve muy lejana (aunque por ahora no la necesita) y en su  mente se crean muchas cosas mientras las existentes se conectan. Quien cree conocerla, lejos de eso…. supone hacerlo, no son cosas malas, es que solamente se descubre diferente.
                 Pasando a otras de cuestiones (quería anteriormente reseñar algún estado emocional),  Se cree en base a lo que se es, se es en la medida de lo que se vive y se juzga lo que se ve en base a lo que se cree. Entre extremos sería ideal encontrar el medio, no ser precario y egoísta, ni  tan  magnánimo y compasivo.
                   Hace un tiempo atras  ironías nada mas. Y si bien a veces el hoy es igual que ayer y siempre gira sobre el mismo lugar… mirando alrededor… quejándose de nada más y siguiendo con las ironías… ahora va  por rechazos quizá, y si así fuera, no le quedará mas que mirar, rier (o sonreír) y seguir mirando adelante.
                   Entonces, si en la realidad de los hechos se encuentra haciendo algo que no quiere, soportando algunas vicisitudes que no soporta, creyendo que en lugar que realmente quiera podría soportar cualquier cosa, si es ese el lugar en el que quiere estar… que más da… ES TIEMPO DE DECISIONES!!.  
                    
                                                                                                       Yani  ☮☮☆☆

Sigue camino.

                Flecha de ironía autodirigida. Un sentimiento que tiene atravesado desde hace tiempo. Se pregunta si es egoísta y se responde que tiene miedo. Piensa y se confunde, dice que son caricias urgentes y no se escucha. Reclama mimos en un cuerpo cercano pero que luego se aleja.
                 Con mañanas pocas veces compartidas, salvo la de aquel día, en que quiso querer sin pretender extrañar; fue en busca de amor y le devolvieron gratitud; se encontró con ciclotimia y resignación.
                 Vuelve entonces al puerto de la indecisión con un escudo pintado y una excusa mentirosa, con la ilusión de tener y la resaca de un amor que no fue tal, también con el recuerdo de los pájaros volando y casi nada en las manos. Con algunas fuerzas quebradas que simulan para el afuera estar enteras. Con lágrimas que brillan en la oscuridad, con algunos sueños rotos y los bolsillos vacíos.
                  Puede que sea la coraza bien puesta la que en días no le permita ver más allá… que un escote pronunciado oculte cosas a simple vista que quieren mirar los que no ven.
                  Detenta momentos eternos, esporádicamente olvidados, pero de nada le sirve que este acá ya que lo único que quiere hacer no es contemplar.
                   Aquellas respuestas esperadas y las estúpidas gratitudes no pedidas. Ese “gracias”, escucharlo, fue el golpe frío del viento en su cara en una mañana de invierno triste y borracha.  Su imagen interna patética y su astucia de mostrarse indiferente hacen que sea, a veces, su pilar más débil y ausente. Que le joden los días en que quedan escorias suyas regadas en el suelo que ve y no quiere barrer es verdad, es ese afán por lastimarse; pero puede estar mordiéndose las ganas hasta que le duela en el orgullo.
                    Procura mantenerse al margen de situaciones que afloren sus instintos más bajos, pretendiendo así pisar suelo firme, entretanto se mueve en el mundo.
                   Persona tan especial como todas, con ganas de crecer y creer,  buscando razones para seguir, aún sabiendo que vivir es la razón más importante. Se olvida que tiene las armas para la batalla. Y sólo porque todavía  late, es que sabe que esta el brío por alcanzar la cura que las heridas apremian.
                    El cambio propone desafío.

                                                                            Yani (2006)

Una de algunas de las historias - histerias de X e Y

 Caminaba despacio por una senda, aquella que forjó a frutos de experiencias, de lágrimas y risas, tratando de descubrir muchas más cosas que le gustan, hasta que de repente tropezó picada abajo. Cayó en sus brazos, y ya sea para bien o para mal, él carga con esa  presencia en sus manos (utilizo la palabra carga  porque se que no es una persona fácil, y por ende se reconocen ciclotimias que pueden resultar abrumadoras y difíciles de explicar). 


                           X e Y se reencontraron, situación que abrió al diálogo y al reconocimiento de diferencias existenciales que hacen que discutan todo el tiempo (o gran parte de el) sobre como deben mostrarse.
                           Saliendo de una lucha muy interna por tratar de sobresalir "X" , la parte más racional  de este combo, y así tratar de controlar aunque sea por momentos a la rebelde, aparatosa, inquieta e incontrolablemente poco conformista de "Y" (la otra parte), X se encontró en el medio de la nada, en el vacío que le provocaba callarla cuando era necesario que Y gritase.
                          Resulta ser que su par, Y, encuentra en la libertad física, espiritual y mental el o los espacios necesarios para ser, siendo así Y aceptada y querida. Libertad que encontraba en la falta de cuestionamientos. Los momentos de ahora no son ficción, si bien antes, pasado un tiempo tampoco lo eran, no le importaba fingir sabiendo que difícilmente lastimaría a alguna persona que se cruzara en su camino por casualidad. X particularmente hablaría de egoísmo, pero estaba muy orgullosa de su imagen, la que veía y la que mostraba, en definitiva la misma.
                          Hay personas que no son como se cree, algunos tales ni buenos ni malos, que simplemente son, pero que si ayudan en algo es a que no hay que tropezar dos veces con la misma piedra.
                          Fue entonces así que  X e Y aprendieron, de saltito en saltito, que no todos los príncipes son sacados de un cuento. Dentro de un variado listado (no extendiendo en clasificaciones) se puede encontrar una especie de príncipe al que podría llamarse "Príncipe de las tinieblas" (a éste se lo puede encontrar en "las grandes obras del terror" -tomos I, II y sucesivos-), la mínima intromisión de este espécimen es porque generalmente se abren las puertas a quien dice: "- Ser yo hombre de tu vida". Claro está, el impacto provocado por esas palabras de indio salvaje no permite distinguir las luces de colores por encima de su cabeza, que pasado el efecto de somnolencia, se puede entender que "luces no ser destello de magia. Luces ser cartel anunciando peligro". Una de las reacciones, por no entender como suceden estas cosas, es la culpar al despertador que no sonó, al perro que ladró toda la noche, a la gata que tiene más vida social, al teletubbie que dice hoooaaaaa (Por qué no dice bien la palabra?!!!!-Razonamiento seguido-)... en fin, desquitarse con todos y cada uno de los actores, razonen o no, que comparten el mismo escenario.
                            En medio de pelotas que pican, van y vienen, pasando por un montón de circunstancias que presionan hasta decir basta no puedo soportarlo!!, fue ahí en donde X se dio cuenta de que Y la parte más rebelde era la única con la fuerza de enfrentar. X necesitaba de Y.
                           Cuando X e Y se decidieron a dar batalla, solas o esporádicamente acompañadas, a ser mejores que ellas mismas. Cuando tenían el control de sus arranques y lo único que querían ver eran las alas desplegadas al viento, las de ellas, las de los que querían...  hasta las de los que no... cuando todo se resumía en "peace and love". Fue en ese momento de recorrido por el camino amarillo que X se detuvo a admirar un árbol de copa frondosa muy verde que daba sombra y de raíces fuertes. X que encontró un aire de tranquilidad dijo a Y, quien dormía, que podrían descansar un tiempo. Al despertarse Y puso el grito en el cielo y dijo X estas loca, qué pito toco yo acá?!!.
                           Sin tantas metáforas conocieron a un hombre: Para X un hombre lindo por dentro y por fuera, de voz atrapante y manos grandes, con ojos de nene y el tacto que da la experiencia, de carácter fuerte y de momentos enigmáticos. Para Y una clase de hombre ovárico homo- sapiens.
                           X e Y rieron mucho cuando empezaron a compartir y a acomodar los pensamientos: "Es el homo - sapiens mas lindo por dentro y por fuera, el más desarrollado de la especie que me toco conocer en tiempo de hombres ováricos, con ojos de nene y el tacto que da la experiencia  y ...  bla bla bla".
                           Me contaron que después de un tiempo X e Y compartieron una pieza del baile de ideas en una fiesta de emociones y  ya no se sentían como en "Thelma and Louise", aquel era el  príncipe azul desteñido en la primer transpiración (convengamos que es el disfraz por excelencia de los caníbales) Así que dieron pie ... dicen que soldado que huye sirve para otra guerra...
                                                               Yani (2005)

Cas Tancat Sense Ressentiments

El encuentro es bueno, deja de serlo cuando es a cada instante; cuando elegís lo que te conviene, cuando no arranco eso que me marcó. Aquello de lo que también fui responsable. 
En estado de ausencia e híbrido que surge en el desgano... intentando complacer al vacio parada en el abismo, te encargaste de empujarme sin pretender soltarme la mano, algo de remordimiento quizá... Ahí estabas otorgando, y yo como burro que sigue la zanahoria, a la vez complicada, sin saber que querer y sin poder tomar decisiones. Armando el rompecabezas eras pieza fundamental. 
Será que es tiempo de cortar ese lazo que nos une; ese oxidado, quebradizo y absurdo lazo que mantiene atados dos caminos diferentes…y me surge la pregunta nos merecemos esto?.
Tenia herramientas que no supe utilizar, alguna inocencia que recuperar, un crucigrama que resolver.
El tiempo pasa y sigo barriendo escoria, es increíble…. Sigo barriendo! Y qué hago con lo que junto? Por ahora nada más que acumular y conmemorar escombros de lo que no vuelve a ser.
Dando pasos en falso podria decir que sola es mejor, pero voy a decir que sola es adjetivo.

                Caso cerrado sin resentimientos...

                                                          Yani ☮☮☆☆